
martes, 27 de diciembre de 2011
El idioma portugués.

viernes, 21 de octubre de 2011
El médico y el cineasta disfrutan de unos anticuchos.

lunes, 17 de octubre de 2011
Adiós, adiós Moscú.

sábado, 15 de octubre de 2011
El cine Vitiaz

martes, 4 de octubre de 2011
Los medicos queremos nuestra propia vida

viernes, 30 de septiembre de 2011
El sueño ha muerto
.jpg)
"Solo hay dos cosas que resucitan en esta vida, el amor y los sueños".
viernes, 16 de septiembre de 2011
El razonamiento del día: fin de semana
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Film Clave: 48 horas

viernes, 2 de septiembre de 2011
Nueva categoría: Culinaria


domingo, 28 de agosto de 2011
El fin de la Unión Soviética.

viernes, 15 de julio de 2011
Donde el blogger pierde totalmente la razón y se lanza sobre el estudio 2 de Chopin.

sábado, 9 de julio de 2011
El razonamiento del día.

viernes, 1 de julio de 2011
Expresiones vergonzosas luego de las elecciones

Me he estado preguntando que se podría hacer por estos compatriotas coproencefalicos (con cerebro hecho de mierda) que han vertido comentarios discriminatorios, racistas, antiperuanos contra aquellos que hemos votado por Humala. Ellos no tienen la culpa de excretar sobre gran parte de la patria, y lanzar flores al iluso mundo donde viven, mundo que ostenta solo personas de piel blanca y ojos claros. Ellos desde niños fueron inculcados en la inferioridad del cholo, en la animalidad del negro, en la brutalidad del indio, en la limitación del rasgado, y también fueron educados en la superioridad del blanco, en la belleza del cabello rubio, en la melodía tierna del idioma anglosajón, o de cualquier idioma extranjero. Ellos aprendieron de su entorno a maldecir a su patria, a no quererla, a aceptarla inferior a cualquier nación del mundo.
Ellos son los que ser ríen cuando alguien canta el himno, los que sueltan arcadas cuando suena un huayno, elaboran ruidos de mono cuando ven a un negro (o dicen chistes afrénicos como "los negros solo piensan hasta medio dia"), inflan el pecho cuando sienten la superioridad con las provincias, esas provincias de la que proviene su misma sangre.
Y lo triste es que ingentes cantidades de estos compatriotas han nacido, o se han afincado en la capital (conozco algunos cuyo primer llanto fue en una ciudad del interior, pero ahora dicen "nosotros los limeños"). El tener la chance de vivir en un lugar tan cosmopolita como Lima, no ha ampliado su cultura, no ha ensanchado sus horizontes, no ha sublimado su carácter. No.
Ahora comprendo como surgen ritmos como la chicha, que no es más que un huayno estilizado con ritmos caribeños, y que nuestros compatriotas de la sierra tenían que bailar, ya que bailar su propio huayno hubiera sido como una sentencia de muerte en la Lima de aquellos años. Ahora comprendo porque tuvo que seguir una historia similar a la del Hare Krishna, que solo triunfó en la India cuando llegaron blanquitos gringos dando saltos, aquí fueron blanquitos argentinos. Ahora comprendo porqué solo el siglo XXI trajo otras etnias para comerciales, o para galanes de telenovela. Antes todos los modelos y estrellas de la pantalla chica eran caucásicos, o pretendían serlo.
Ese parece ser el problema, que solo en el siglo 21 nos dimos cuenta del color de nuestra piel, de lo aguileña de nuestras narices, de lo oscuro de nuestros cabellos y nuestros ojos. Todos esos largos años hicimos eco de aquellos hidalgos, que tenían cara de huaco chimu y tez más clara por su mestizaje, pero que se creían hijos de la colonia de España, los realistas, así los designan nuestros libros de historia. Esos que a pesar de haber nacido aquí nunca se consideraron peruanos. Esos que muchas veces tienen la desfachatez de intentar seguir su linaje a una familia ibérica, y colocar el escudo de armas de su familia, sin enterarse que muchos indios fueron bautizados y cristianizados, recibiendo también los apellidos de sus padrinos. Ese es el legado, la posta que dejaron para generaciones postreras, la de no sentir que esta tierra es su tierra.
Por eso los vemos propensos a huir, cuando ese lugar que llaman patria, no se ajusta a sus preconceptos e ideales. Por eso los vemos escupir al suelo que los vio nacer, por eso pregonan que el peruano vale poco ante cualquier extranjero, o que la felicidad es un fenómeno automático al entrar en la zona de salidas internacionales del aeropuerto Jorge Chávez.
A pesar de esta torpe filípica que he redactado, debo reconocer que yo quiero mucho a estos compatriotas, por el honor que tengo de compartir con ellos la nacionalidad peruana. Ellos son víctimas de un complejo legado, que se ha ido amasando paulatinamente en el tiempo. ¿Qué hacer con ellos? Pues la respuesta es simple, ofrecerles la información, o al menos, inspirarles a que conozcan más su patria. Vean lo inmenso y grande que es nuestro territorio, que posee maravillas que van más allá que Macchu Picchu, o el cañón del Colca. Vean el rostro de sus compatriotas en otros lugares, conozcan de verdad la historia antigua y reciente de aquellas tierras que admiran con fervor, o al menos, renocozcan que allí viven personas como nosotros, que no so excelsos ni divinos.
Regocíjense de hablar una lengua tan preciosa como el castellano, que tiene mil veces más alma y sentimiento que el inglés. Pónganse en contacto con el Quechua, esa lengua que no conozco bien, pero que tiene una de las palabras más bellas que he escuchado en todos mis periplos por nuestro planeta: MUNAY. En fin, solo se puede amar aquello que se ha visto, y creo que si ven alguito más de este magnífico país, habrán sembrado en sus corazones uno de los sentimientos más grandiosos del ser humano, el amor por la patria.
martes, 28 de junio de 2011
B.M.I. Chopin Estudio opus 10 número 2

miércoles, 22 de junio de 2011
Una donación pobre.

domingo, 19 de junio de 2011
POR EL DIA DEL PADRE

miércoles, 11 de mayo de 2011
Apellidos en ruso

miércoles, 4 de mayo de 2011
La Rosa Púrpura del Cairo.
martes, 3 de mayo de 2011
Médico o carnicero

viernes, 1 de abril de 2011
Puede ser que me estoy enamorando

jueves, 24 de marzo de 2011
El modelo de Rutherford
martes, 22 de marzo de 2011
El médico y el sacerdote toman un desayuno.

La semana "A"

Esta semana se ha denominado la semana "A", y en las diferentes redes sociales en todo el mundo, nosotros, los ateos, debemos manifestar de forma pacífica y respetuosa, nuestros puntos de vista, y las maneras en que hemos llegado a la conclusión de que no existe un dios o un conjunto de dioses. Por esta razón durante estos siete días voy a publicar en esta bitácora una serie de entradas en las que expondré mis propias experiencias y conclusiones, al respecto de este tema.
He comenzado por darme una vuelta por diferentes bitácoras y publicaciones en la internet, para darme cuenta la enorme respuesta anti semana A que se ha generado por parte de, estimo yo, un enorme número de creyentes, en su gran mayoría, cristianos. Tal parece que el simple hecho de manifestar la convicción “dios no existe” es un insulto hiriente y recalcitrante para millones de seres adoctrinados en alguna creencia.
Pero realmente, el ateísmo no es una convicción, no es un adoctrinamiento ni un acto de fe. El ateísmo es una opción que surge de cuestionar la validez de realizar rituales de diversa índole, con la esperanza de que esto alguna vez tenga efecto en nuestras vidas. El ateísmo es una conclusión, el resultado de razonar basado en hechos, de hecho, es un paso más hacia la madurez de la humanidad.
Tampoco se implica despreciar a quien cree en un dios. Sería optar la postura de los que desprecian a quien no comparte sus ideas. El creyente muchas veces logra ser feliz en su creencia y si esto es positivo, no tiene nada de objetable. No, el ateo no objeta las creencias del teísta, puede objetar, y con todo derecho, algunas acciones que llevan desde la exclusión social y el escarnio gratuito, hasta el homicidio o mutilación genital. Todos los ateos rechazamos que alguien, por cualquier motivo, se sienta superior a otro ser humano, más aún si la razón de esa superioridad es el practicar las usanzas de tal o cual secta o culto religioso.
Finalmente, soy de la firme convicción que el ser humano tiene una natural tendencia al bien, sea cual sea su etnia o marco cultural. La maldad siempre es aprendida, directa o indirectamente, sea por daño u omisión. Debemos formar nuestra propia ética y moral, con plena consciencia de nuestras acciones, eso le dará el toque genuino y sobre todo, permanente a toda la bondad que podemos dar a otros seres humanos.
domingo, 20 de marzo de 2011
Nueva categoría: bueno, mejor, insuperable (B.M.I.)
