jueves, 3 de marzo de 2011

Mijaíl Gorbachóv cumple 80 años

Foto: Daily Telegraph
Este blog que tiene tantos obituarios y tantas tanatologías de distinguidos personajes que este, su servidor solía admirar, este es el momento de rendir homenaje y saludos por su octagésimo cumpleaños, a un campeón de la democracia y del socialismo, Mijaíl Serguéyevich Gorbachov. Yo no estaba consciente de esta fecha tan remarcable, pero ayer estuve viendo el canal Russia Today (RT), y derrepente aparece la simpática y aguda Sophie Shevardnadze entrevistando al último Secretario General del Partido Comunista de la URSS...
El tiempo parece diluirse y retroceder vertiginosamente hasta aquellos años en que veía a don Mijaíl aparecer en la televisión estatal soviética, en un tiempo de cambios tan interesante e histórico (años 86-87). Perestroika es lo primero que resalta en la memoria.
La perestroika fue, principalmente, un intento tenaz y decidido para elminar la enorme brecha entre la élite gobernante soviética y el pueblo de ese pais, que era casi de proporciones galácticas. El alejamiento era tal que ya no había ninguna identidad entre aquellos que decidían no unirse al partido comunista (la constitución soviética no obligaba al ciudadano a ser comunista), y aquellos que con dos niveles del escalafón rojo tenían apartamentos más amplios, muebles más finos, licores importados y hasta una grabadora de doble casette Sharp (en esos tiempos eso era un símbolo de estatus en la URSS).
A estas políticas democratizadoras, tuvo que sumarse una política de mayor abertura, para derrumbar los mitos de millones de personas encarceladas en Gulags, o el riesgo inminente a ser detenido en la Lubianka (en ese tiempo la plaza Zdiezhinski). Estas cosas eran mentiras que el propio gobierno usaba para amedrentar innecesariamente a su pueblo y se habían convertido en armas propangadísticas del imperio capitalista. Gorbachov se dió cuenta que tales cosas no podían existir más, que eran esperpentos de una época pasada, totalmente anacrónicos e innecesarios.
Su mensaje a la juventud siempre fue de aliento, de esperanza por construir una mayor y mejor patria socialista. De hecho, encuestas de esa época entre la juventud revelaban un aumento de la credibilidad en las reformas emprendidas y un mejor prospecto para el porvenir socialista. Otra encuesta revelaba que casi el 74% de los ciudadanos no querían que se desintegrase la Unión Soviética.
Las élites del partido y los mandos militares vieron el poder esfumárseles de las manos. Todos aquellos privilegios y abolengos que habían disfrutado durante décadas se hacían viento, y ellos de forma reaccionaria prepararon el frustrado golpe de estado, que occidente clamó como un retorno al comunismo. Ese fue el momento que los oportunistas, encabezos por el nefasto Boris Yeltsin aprovecharon para hacerse con el poder, desmembrar la unión, endeudar a Rusia y lograr que la mafia se transformase en el segundo gobierno. El resto es bien conocido por todos.

Gorbachov, en la entrevista de RT, reflexiona y acepta su fracaso en la defensa de la patria Soviética. En ningún momento el intentó destruir lo que el socialismo construyó, logrando hazañas hasta ahora desconocidas por la humanidad. La caída de la Unión Soviética tiene en gran parte que ver con la desmedida codicia humana, la tendencia a buscar la salida más fácil a nuestros problemas, sin importar el prójimo, o la solidaridad con nuestros conciudadanos. Como diría Gordon Gekko "la codicia es buena".
Reflexiones a parte, solo me queda desearle a don Mijaíl un feliz 80 aniversario, toda clase de parabienes, y toda mi admiración, a uno de los más grandiosos políticos del siglo XX.


Enlaces relacionados:

Entrevista a Mijaíl Gorbachov en RT

sábado, 26 de febrero de 2011

No más frases célebres del cine.

Hazme el día, vago
Da la impresión que la cultura americana enfrenta una pequeña crisis. Como todos sabemos, gran parte de dicha cultura proviene del cine, es decir, es ficticia. El mismo idioma inglés muestra una gran dinámica al incorporar nuevas expresiones salidas de bocas de celuloide. Un típico ejemplo es "My way or the highway" (a mi modo o a la pista) de la película "The Matrix" (1999), o también "Make my day" (házme el día) de "Harry el sucio" (1983). Sin embargo ahora parece no haber guionistas tan inteligentes como Tarantino, los Wachowski, Harry Fink, Roger Spottiswoode o el gran Walter Hill. Ahora los "remakes", comedias torpes, y adaptaciones de comics le han restado energía creativa al séptimo arte, llevándolo a una fase estática y monótona, con tintes de droga opiácea. El autor del artículo parece notar no una falta de talento u originalidad de los guionistas actuales, si no más bien una tendencia a la pobreza mental y a la falta de criterio por parte de los cinéfilos de estos tiempos, que parecen contentarse con demi-frases sueltas, que fuera de contexto expresan al menos que la interacción de dos neuronas. Tomemos por ejemplo esta línea de "Casablanca" (1942): "Este puede ser el inicio de una buena amistad" y comparémosla con "¡Machete no textea!" de la escatológica y visceral "Machete" (2010) escrita por Robert Rodríguez. Los personajes actuales ostentan más brutalidad y saña, exuberancia física y sexual, que ingenio o humor agudo. Mención aparte merecería Woody Allen, quien entre tantas geniales frases humorísticas, tiene esta joyita de "Poderosa Afrodita" (1995), cuando Yocasta dice de Edipo "Odiaría saber lo que le diría a mi hijo en Harlem" (motherfucker). Una franca decepción en el departamento de diálogo viene a ser "La red Social" (2010), escrita por el eficiente Aaron Sorkin, y resulta incomprensible como en un sitio como Facebook donde se intercambian Tera toneladas de palabrerías, no podría salir alguna línea memorable.
En conclusión, talvez sí hayan frases celebrables en el cine contemporáneo, que reflejan la vacuidad y la superficialidad de la sociedad moderna, lo triste es que al ser vacuas y superfluas, estas frases serán perfectamente olvidables, así como las películas que las encarnan. Si bien el cine es un arte 99% visual, de todas maneras se extrañan momentos como aquellos en los que Arnold decía "Yo como boinas verdes en el desayuno" o cuando la dulce Meg Ryan finje un orgasmo en un restaurante y una comensal, señalando su plato, dice "Yo ordenaré lo mismo que ella".



Enlaces Relacionados

Longing For Lines that Had Us at Hello

Edipo Rey (lea en línea)

lunes, 21 de febrero de 2011

El cineasta en el diván del psicoanalista




El cineasta es un personaje idealizado, un proyecto y una esperanza a futuro, el médico lo invita a pasar a su gabinete, en él hay un sofá color guinda.

- Póngase cómodo señor cineasta.
- Gracias Doctor.
- Por encargo de algunos colegas tengo la misión de determinar si es usted una manía, o una idea delirante, o un Einfühlung emotivo.
- Doctor, se olvida que también soy su colega, egresé el 2003 de la universidad nacional de Trujillo.
- Ah, olvidaba ese detalle.
- Yo he venido a saber si esa vocación que tuve por la medicina fue una manía, o un delirio, o una manifestación border line.
- Señor cineasta, pero la medicina es una carrera excelsa, casi ninguna de nuestras acciones carece de nobleza.
- El adjetivo de noble es muy hipócrita doctor, implica bondad pero también un estatus. Esa fue una de mis primeras decepciones con la carrera, el estatus implícito que confiere el ser médico. Yo nunca me he dado bien con los estatus, siempre me he considerado un ciudadano común y corriente.
- Pero de una u otra forma usted ha venido a buscar alguna ayuda.
- Sí, quisiera sentir que no soy un producto de desengaños y frustraciones, sabe, en mi tierna adolescencia me gustaba el mecanismo intrincado de crear imágenes en movimiento. Me fascinaba ver el trabajo del director de cine. Pero yo soy de Perú, y en Perú las carreras artísticas son vistas como alguito más que un hobby, un pasatiempo.
- En México tenemos un problema similar, entonces, ¿a eso lo atribuye? ¿A que en realidad socavó los cimientos de su vocación artísticas por los prejuicios que hacia ellos tenía, por la herencia cultural de su país?
- Nunca consideré ese talento para el arte como algo serio, al final, el prejuicio viene de varios lados a catalogarlo a uno de loco por pensar ganarse la vida con eso.
- Aun así, usted tomó la decisión de ser médico, soportó todas las privaciones y sacrificios, fue testigo de maravillas, desde la anatomía y la bioquímica, hasta las cirugías y partos. Son pocos los que tienen el privilegio de asistir a esos eventos.
- Doctor, ya comienza usted con sus privilegios. ¿No se da cuenta que por eso mucha gente nos guarda rencor? Por creernos de un estatus superior, por creer ser privilegiados. Ha bastado algunos grados de ignorancia para que la gente nos tema y nos vea como una amenaza, al ser tan excelsos y privilegiados, nosotros, los médicos.
- ¿En realidad cree que todos los pacientes que ha visto han pensado eso de usted?
- No, pero llegó un momento en que comencé a cansarme, a sentirme defraudado.
- ¿Qué es lo que más lo cansa o defrauda?
- Ahora el hecho de tener que estar a la defensiva al atender a un paciente. Verá, hay tantos casos de demandas por negligencias médicas, que ultrapasan con creces la frecuencia con que estas negligencias suceden. Algo debe andar mal entonces.
- Bueno, me parece que usted también considera como demanda los regodeos de la prensa y la sociedad hacia las veces que fallamos. Eso, caro ex colega, no son demandas judiciales. ¿Por qué se las toma tan a pecho?
- Porque son el colmo de la injusticia.
- Si lo frustra la injusticia, usted podría estar nadando en un océano de frustración.
- En eso tiene razón Doctor, de alguna forma también aprendí a tener cierto estoicismo, pero sabe, cuando estaba en el cuarto año de medicina quería ser cualquier cosa menos estoico con mis pacientes, o con mi sociedad. El compromiso que tenía era más humano y cálido.
- En su historia clínica pasada, usted mencionaba que durante el quinto año comenzó a perder su Einfühlung por la medicina, porque se topó con un familiar de un paciente que lo trató mal. No le parece mucha pérdida por tan poca cosa.
- Ahora sí, porque al final logré reducir e inmovilizar esa fractura de clavícula, pero de cierta manera a partir de ese momento fui encontrándome con una serie de energúmenos que al mismo tiempo estaban enfermos y necesitaban de mis cuidados. Esa fue la época donde me di cuenta que el sufrir una enfermedad no lo vuelve a uno un santo.
- Definitivamente señor cineasta, pero en medios católicos a ultranza como los nuestros, esa es la idea general. Que uno debe aprovechar la enfermedad para estar cerca de Dios. Algunas personas que ostentan ignorancia o mala educación, hacen uso de ese ungimiento patético para escudar sus majaderías. Pero eso es algo trivial, tan inusual, que me niego a creer que sea la fuente de todas sus fatigas mentales.
- Bueno, tales fatigas llegaron a su primer clímax durante el internado.
- Hábleme de ello.
- Bueno, la Einfühlung por la medicina que solía tener eran dos dimensiones, la primera, el gusto por razonar ante un problema de salud, apelando a varias ciencias al mismo tiempo, y la segunda, el obtener un resultado satisfactorio al aliviar la dolencia de un conciudadano, es decir, el razonamiento frío y preciso encontraba una utilidad.
- Pero le falta la parte de la empatía, amigo cineasta.
- Sí, esa parte faltaba porque el medio en el que me desarrollaba era como una maquinaria que generaba atenciones a pacientes de la manera que uno pudiera, y de hecho, que sin ninguna empatía por ellos.
- Ahora le entiendo, pero mire, no necesariamente toda su práctica médica tiene que ser así, algunos casos pueden ser interesantes, y muy satisfactorios para resolver.
- Ya no me generan el interés de antes.
- Tampoco hay mucha lógica en pensar que curar una faringitis tiene menos mérito que curar un Steven Johnson.
- A esa conclusión también he llegado, Doctor.
- En ambas hay dolor, sufrimiento, limitaciones. Mire, yo conocí una vez a un médico de familia que buscaba diversos satisfacciones al atender a sus pacientes, no vea el aliviar el 100% de sus faringitis como el mitigarle el dolor de garganta a todas esas personas, este colega se sentía feliz de devolverle la voz a la profesora, de calmarle la fiebre al crio, de levantar de su cama al abuelito. Cada paciente puede implicar una satisfacción diferente. Usted mencionó que ya casi no le dedica tiempo a esas cosas.
- Usted lo sabe doctor, luego de ser veterano del Seguro Social, se va al diablo el tiempo que debemos dedicarle al paciente, cuando hay otros 23 a espera.
- Bueno, en la suma de todas sus fatigas y desalientos, usted ya no es colega nuestro y ahora hace películas. ¿Por qué cree que algo tan inútil como una película le alegra más que salvar vidas o aliviar sufrimientos?
- Usted cree que las películas son inútiles porque simplemente las mira. Hacerlas es un proceso maravilloso, lleno de empatía, liderazgo, creatividad.
- Pero el resultado a veces es detestable.
- Eso también lo he pensado, que a veces la gente puede mandarte al diablo por un trabajo mal hecho. Pero el artista puede encontrar más justicia en el desatino de un ignorante, que el médico en la agresión de un energúmeno.
- A mi me parece que el riesgo de ser despreciado es mucho mayor para el cineasta que para el médico. Usted al final dejó el gremio porque sentía que sus esfuerzos no eran apreciados. Porque no había Einfühlung.
- Sabe, yo también tenía esa impresión, pero al final cuando se estrenó mi primer largometraje, la crítica me hizo trizas, pero bastó algunos aplausos en el pre estreno, para hacerme sentir una satisfacción como nunca antes la había sentido.
- Mire, creo que no lograré convencerle que siga usted ejerciendo la medicina, pero en el poco tiempo que le conozco, he llegado a convencerme que sería usted una pérdida enorme para el gremio. Le puedo asegurar que hay mucha gente agradecida, satisfecha y feliz con lo que usted hace por ellos.
- Ese es el dilema final verdad doctor, yo o los otros, egoísmo o entrega, bienestar propio o bienestar común, codicia o generosidad. No crea usted que no respeto lo que hace, yo también soy uno de los que agradece sus acciones, pero llegado el momento, tendré que verter este océano de imágenes que se generan en mis neuronas, y lo tendré que hacer de una forma u otra. No puedo contener el vendaval de fotogramas, esquemas de iluminación, libretos y otras cosas que vienen a mi mente. Pero todo también tiene un equilibrio, Doctor, y estar tras una cámara representa el momento en que me siento vivo, me siento feliz, me siento equilibrado.

La terapia se interrumpe súbitamente cuando una enfermera entra en el gabinete del psiquiatra, y le llama para atender una emergencia, el cineasta se pone de pie y se despide apresuradamente. Al salir del manicomio, nuevamente se transforma en médico y va a su consultorio, donde lo esperan las parasitosis, hipertensiones, faringitis de costumbre.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

El mercado de salud estadounidense


Algunas empresas del mercado estadounidense de salud

Hace un par de semanas he podido leer una noticia en el new York times, diario digital que suelo leer antes de iniciar mis labores en el consultório, y el cual anuncia que un juez con claras tendencias ultraconservadoras y perteneciente a las filas del partido republicano ha puesto una tara bastante complicada en el camino a una mayor equidad en el sector de salud norteamericano. Y es que al estar constituido en su mayor parte por entidades privadas para prestar los servicios de salud, en forma de aseguradoras, la exigencia tanto personal como empresarial para estar asegurado ha sido considerada como inconstitucional por el honorable Henry Hudson, de la corte federal distrital de Richmond, ya que, y para decirlo con sencillez, te obliga a comprar un producto, en este caso, el tener un seguro que permita cubrir los gastos por enfermedad o lesiones.

El desubicado tinterillo llega a exponer su leguleyada usando esta inverosímil retórica forense: "ni la Corte Suprema, ni cualquier otra corte de apelaciones del circuito federal tiene poderes ampliados de la Cláusula Comercial para obligar a un individuo para de manera involuntaria entrar en el flujo comercial comprando un bien en el mercado privado".

Entre todos los términos legales de este infundio, cabe destacar lo de "corte de apelaciones", ya que esto significa que el tener un seguro de salud puede ser injusto, y uno tiene derecho a que mediante una apelación, se vea privado del derecho de ser atendido en caso de enfermedad. La figura queda más clara cuando hablamos de una empresa que pretende evadir la responsabilidad de asegurar a sus trabajadores, al final, mucho hace con el honor y el privilegio de darles un trabajo, de su salud, que se ocupen otros, entre ellos el espíritu santo.

Mucha tinta y aliento ha corrido con la reforma de la salud emprendida por el presidente Barack Obama, pero también ha servido para desnudar las pasiones más oscuras de los estadounidenses, entre ellas, sus divisiones raciales, sociales, su intolerancia, su complejo, su individualismo, su culto al partidarismo divisionario, su tendencia a ver catástrofes donde no las hay. Cuando un juez dictamina que un derecho humano es algo injusto y apelable, de paso definiendo la salud como un "bien del mercado privado", estamos ante un capítulo oscuro en la historia de la humanidad, por lo menos.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Brother Louie Louie Louie

¿Cómo no mencionar está canción sub musical que llenó los oídos de los moscovitas en el año 1986? Sus simples tonadillas, voces en falsete del coro, y obviamente, la conspicua y flamboyante presencia de sus cantores. Tal parece que el secreto de su éxito era producto de los despojos de Glam Rock, es decir, que primaba la apariencia sobre la calidad musical, algo que la generación X de los 90 iba a cultivar en extremo, y lograr que desgracias artísticas como Britney Spears, Maya, Beyonce, o en el mundo hispano, Enrique Iglesias, o cualquiera de los Muñecos de Papel, lograse estatus de divos. Modern Talking tuvo tonadillas que eran como el Catoblepas, que se autodevoraban unas a otras para reciclarse, así como las tonadillas de las melodías Techno o Trans.

De acuerdo a los cuatro criterios de Submúsica, esta canción cumple con lo siguiente.

a) Como toda canción pop, solo hay unos tres acordes (1 criterio mayor)

b) El solista parece interesado en que nos impresione su frondoso peinado y su rosado lápiz labial (1 criterio menor)

c) La melodía parece basar su fuerte en el intervalo de segunda mayor cuando entona Louie-Louie-Louie, pero eso nada más tiene. Además Mozart ya demostró que el intervalo de segunda, especialmente en sus trinos, contribuye a volver una melodía en algo más memorable. (2 criterios mayores 1 menor)

d) No hay mayor coreografía en este video.

Por lo tanto, con dos criterios mayores y un menor, se puede decir que Brother Louie pertenece al conglomerado submusical. Para ser lo más justo posible, debo acotar que este video cuenta con algunas tomas de la grandiosa película "Érase una vez en América" donde resplandecen las bellísimas Jennifer Connelly y Elizabeth McGovern.

100 entradas y una nueva categoría: submúsica


miércoles, 22 de diciembre de 2010

El maestro Andres Segovia


En este blog he hecho referencia a varios LPs de mi padre, que también se volvieron mis favoritos, pero increíblemente en su vasta colección de vinilo no encontré (hasta hoy) un registro del gran virtuoso de Jaén. Mi padre sí poseía una serie de cassettes de audio de manufactura escandinava con las grabaciones de este divino intérprete del madero trinador. Su ejecución de Bach y Scarlatti es perfecta, porque aunque usa el rubato en algunas ocasiones, lo hace con tal sapiencia y destreza que no le quita el carácter rígido al barroco de estas obras. Su aspecto de viejito regordete y bonachón también despertaba mis simpatías infantiles, y me hubiera encantado, realmente, asistir a un concierto en vivo de él.


Segovia fue un artista de talla inconmensurable, prácticamente logró elevar el estatus de la guitarra a un instrumento digno de las salas de concierto, generando toda una pléyade de guitarristas que fueron discípulos, entre ellos John Williams, Juliam Bream, Narciso Yepez, Alirio Díaz entre otros. También, y ante la escasez de obras clásicas escritas especialmente para este instrumento, se avocó a promover la transcripción de obras para laúd, violín y clavicordio. Su aporte en la técnica para la ejecución también fue la posición del pulgar de la mano izquierda, en el centro del mástil lo que permitió un mayor rango de digitación para acordes y cejillas, y de esta manera, poder lograr lo que antes se consideraba imposible, polifonía en la guitarra.


Aqui les dejo con este video del maestro Segovia, tocando una apasionante sonata de Scarlatti, donde los mordentes parecen marcar una danza de origen luso, y las voces se van respondiendo unas a otras en unas dulces escalas de mi menor.

martes, 14 de diciembre de 2010

Guitarra te odio, Guitarra te amo


Mi familia cuenta con varios guitarristas, de diferentes niveles de virtuosismo. Mi padre y mi hermano son muy buenos ejecutantes, y también cantores, con un repertorio amplio e internacional. Mi tío Santiago Chávez es un concertista de guitarra que ha tocado en Finlandia y en Rusia en varios recitales. Unos 10 primos míos tocan la guitarra con distintos resultados y logros. Desde que era niño siempre escuché diversos LP de guitarra, mayormente ejecutada por John Williams, aunque también estaba el grandioso Segovia, en unos antiguos Cassettes de manufactura escandinava, los que resultaron claves para mi formación y aprecio por la música.

Por eso no me resulta comprensible por qué no me he transformado en guitarrista, por qué me resultaron, de pronto, odiosos esos estudios de Carulli, Carcasi y Fernando Sor, por qué me llené de prejuicios contra la vihuela, al pensar que era un instrumento indigno, que no le llegaba a los talones a mi amado violín...

Gran tonto que fui, porque ahora que lo pienso mejor, sí pude llegar a ser un excelente guitarrista, y me hubiera resultado mucho más fácil que dedicarme al negocio de las teclas albo neras, con el gran inconveniente en costo, peso y espacio. Por este motivo, añado estos dos videos que resumen, guitarra, porque te odio, y porque te amo.