miércoles, 22 de junio de 2011

Una donación pobre.


En un post anterior había comentado mi experiencia personal con una enfermedad para la que necesité en múltiples donaciones de sangre. Sin embargo, el avance en el asunto sigue siendo muy pero muy escaso. Continuamos siendo el país de Latinoamérica que menos donaciones de sangre voluntarias tiene. Incluso, las donaciones de sangre en el Perú se pueden dividir en 95% realizadas para un familiar, amigo o conocido, y un 5 % realizadas de manera voluntaria y desinteresada. Este es otro síntoma de lo decadente de nuestra sociedad peruana. Un país que parecería amalgamar divisiones, desconfianzas, egoísmos, desprecios que incluso a la hora de un desafío como el ser solidarios donando nuestra sangre para un semejante, brota entonces toda una serie de prejuicios, preconceptos e ideas delirantes. No estaba enterado que en aún persiste el negocio de la venta de sangre, pensé que esa lacra se iba a superar en los años 90, cuando fui testigo de la misma en el hospital de neoplásicas en Lima.

El tema es controversial y su solución depende de una campaña educativa que no solamente nos ilustre sobre la enorme importancia y obligación que tenemos todos para donar nuestra sangre. Finalizada la primera década del siglo XXI, contemplar este panorama sombrío nos debe llamar a todos los miembros de nuestra sociedad para luchar denodadamente contra los mitos y falta de solidaridad en la donación de sangre y otros tejidos.

En todo caso esa campaña de regalar medio litro de cerveza por una unidad de sangre sigue resultando una idea interesante para implementar en nuestro país, entre otras cosas.


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2 comentarios:

Alfredo (HBT) dijo...

Hermano, ni que lo digas, si vieras tu lo que tenemos que enfrentar los cirujanos por esta falta de solidaridad, al menos en cirugia se puede compelir a los familiares para que donen, pero en otros casos.....

Tony Chávez Uceda dijo...

Si pues amigazo, ya te he comentado en algun momento los dramas que vi en el INEN.