sábado, 1 de septiembre de 2012

B.M.I. Rachmaninov preludio opus 23 número 2

Uno de los pilares de la técnica pianística es este preludio, el número dos del opus 23 del gran Sergio Rachmáninov. Con una base de bastos arpegios en la mano izquierda, el rey de los arcordes crea dos voces polifónicas con la derecha, para luego en la sección intermedia entretejer una complicada trama de octavas y terceras, con un canto melodioso en una voz de la mano izquierda. Este preludio demanda una habilidad sin par, y los tres titanes que veremos a continuación representan la verdadera cúspide del arte pianístico. 

Boris Berezovsky: Ganador del Concurso Tchaikovsky de 1990, el virtuosismo de Berezovsky es innegable. Sin embargo queda en tercer lugar en este ranking debido a la extrema rapidez con que aborda esta obra (la partitura dice "negras a 80 impulsos" y él las toca mínimo a 120). Esto conlleva a que muchos fraseos simplemente se desvanezcan y gran parte del sabor de esta obra queda a la imaginación y la buena voluntad del oyente. 



Emil Gilels: Otro enorme e inconmesurable artista de las 88 teclas, Gilels es alguien capaz de expresar melodías y frases en obras tan vertiginosas como los preludios de Rachmaninov (su interpretación del preludio 5 es casi un estándar dorado). En esta ocasión comete muchos errores y martillea un poco la melodía. También abusa del rubato en la sección intermedia, lo que produce un lirismo excesivo.




Evgueny Kissin: Alguien ya dijo que Evgeny Kissin puede hacer que cualquier obra parezca mil veces difícil de lo que realmente es, y realmente, ver como se desplazan los dedos de este monstruo por los arpegios, y como cantan todas las voces, y como las frases se distinguen como en un coro... Una interpretación verdaderamente insuperable.


martes, 28 de agosto de 2012

Mil abortos al día.




La mujer en estos tiempos es víctima de la exaltación de la lujuria, del proselitismo del deseo, de la deificación del coito. Se le ha hecho creer que es sinónimo de virtud, de cualidad, de prestigio el sentir el deseo de no solo uno ni dos, si no de decenas de hombres. En todos los medios el mercado de la carne se lanza voraz a sexualizar todo, incluso en esta olimpiada, sus libidinosos tentáculos intentan untar de lubricidad a los y principalmente las atletas. 

En este contexto, ya no es la joven que inicia una relación sentimental la que se ve abrumada de exigencias para copular, si no también la pre puber que es embaucada en la creencia que las colegas, amigas o compañeras que ya usan sus órganos reproductores han alcanzado un estatus admirable, que ellas no deben tardar en alcanzar.

El mercado de la carne luego apela a que una mujer debe tener autoestima, que tiene derecho a ser admirada, amada, mimada, adulada, deseada. Pero surge entonces la sempiterna pregunta del maestro Pitigrilli "¿Cuántos varones están dispuestos a seguir admirando, mimando, amando, adulando luego de vaciar sus vesículas seminales?"

Esa debería ser la consciencia de todo varón, sin importar su credo religioso, raza, etnia o condición. Sin importar a que si te golpearás el pecho el domingo, o atarás las filacterias el sábado, o rozarás con tu frente el piso el viernes, la hora de la cópula una parte tuya queda dentro de la mujer, y esa parte está viva y puede generar una vida.

Pero no que va, el sexo en el varón es una trivialidad más, distorsionada por ese mercado de la carne que garantiza que el penetrar a una mujer sexualmente es la única forma de darle una felicidad verdadera. Que en realidad dicha penetración es lo único que garantiza una relación amorosa.

Aquellos que como yo, tenemos hijos varones, estamos en la obligación de mostrarles las podridas entrañas del mercado de la carne. De hacerles ver que al final acaba atentando contra la salud masculina, distorsionando el acto sexual y los órganos sexuales, volviendo las relaciones de pareja totalmente inestables. Ellos deben saber que dicho mercado se lanza voraz sobre todo, y al ser un mercado, es por lo tanto posible hacerlo quebrar, y reclamar nuestra verdadera hombría, aquella que no se mide por el número de coitos, que muchísimas veces acaban en cierto número de abortos.


Enlaces relacionados





lunes, 27 de agosto de 2012

Para que no te friegues con el facebook


Las redes sociales, en especial Facebook han logrado crear la perfecta ilusión de celebridad individual, al no solo contactarnos con otras personas, muchas de las cuales poco conocemos, si no también el generar una expectativa en lo que publiquemos (posting) ya sea poemas, frases célebres, refritos, arte plástico, o fotografías de tetas. A diferencia de un blog, Facebook y colaboradores ofrecen herramientas simples para tal efecto y le permiten dar un toque casual y amiguero al asunto. Sin embargo Facebook se ha convertido en un verdadero riesgo para las personas que, así como el que habla, no dudan en expresar sus críticas y opiniones, dejando a un lado la "corrección política" o mejor dicho la necesaria dosis de hipocresía que necesitamos para llevarnos bien con todo el mundo. 

En una publicación de CNN, se nos ofrecen estos simples consejos:

1) Piense antes de publicar.
2) Sea selectivo y quisquilloso con quien acepta como amigo.
3) Publique en su tiempo libre y en su computadora.
4) Mire lo que publica en su casa.
5) Cree un diálogo positivo.
6) Aprenda a configurar su privacidad.
7) Conozca sus derechos como empleado.

Me abstengo, a propósito, de hacer comentarios ácidos sobre este heptálogo, porque en conjunto son una serie de pautas importantes, mucho más en Facebook que es una Gomorra de la privacidad, una Babilonia del chisme...


Enlaces relacionados:

- ¿Puede Facebook hacer que te despidan?
- Privacidad en las redes sociales.


sábado, 25 de agosto de 2012

Libro Clave: Física 2 de Kikóin.






Entre los libros de ciencias que tuvieron una gran influencia en mí, se encuentran este precioso volumen de la colección de libros de texto para la escuela secundaria soviética concernientes al curso de física. El gran fuerte de este texto está en la descripción de fenómenos a los que somos testigos todo los días, pero también utilizando para ello cálculos matemáticos basados de un álgebra muy elemental. 


Pero tal vez el mayor fuerte de este libro resida en su magnífica estructura progresiva, con nociones básicas para integrar el conocimiento del fenómeno físico con los instrumentos matemáticos usados para predecir su comportamiento. Por eso el autor hacía énfasis en conocer la primera magnitud vectorial que existe, al menos en una geometría euclidiana y en una escala newtoniana.  Pero antes de continuar al menos deberíamos definir lo que es un vector.



Un vector es simplemente una figura geométrica que representa una acción, la cual tiene indispensablemente tres componentes (magnitud, dirección y sentido). Entonces la primera magnitud vectorial que existe es el desplazamiento, vale la pena decir, el segmento de recta que une el inicio y el fin de cualquier trayectoria. Y aquí recuerdo que mi visión de la física comenzó a tener un sentido poderoso, que iba más allá del sentido común. Porque en el sentido común trayectoria y desplazamiento son aparentemente la misma cosa, sin embargo Kikoin propone un esquema semejante a este.




Por lo tanto, un desplazamiento de 3 km no es igual a uno de 3 metros, y un desplazamiento hacia el norte no es igual a un desplazamiento hacia el sur por la sencilla razón de que no se llegaría al mismo destino final. Esto también tiene una implicancia importante, al tener el vector una dirección y sentido, aunque sus valores absolutos sean iguales, sus valores vectoriales no los serán necesariamente. 

Bien, ahora qué tal si deseamos averiguar qué tan rápido un cuerpo realiza un desplazamiento, entonces tendríamos que saber el tiempo que le toma realizarlo. La relación desplazamiento sobre tiempo, nos lleva a la segunda magnitud vectorial, la velocidad.



Sin embargo hasta ahora hemos considerado los fenómenos cinemáticos como cuerpos que se mueven siempre a una velocidad constante, lo que choca con nuestra experiencia cotidiana, donde hay objetos estáticos que entran en movimiento, es decir experimentan una variación de su velocidad en proporción a un tiempo determinado, lo que nos lleva a la tercera magnitud vectorial, la aceleración


Y así llegamos a la primera ley de Newton, la ley de la inercia, es decir que los cuerpos tendrán la tendencia a mantener su velocidad si no hay una fuerza que altere esa velocidad mediante una aceleración o frenado (aceleración negativa).  Hay dos casos en la cinemática que conviene mencionar, y es cuando ya dejamos de tratar el movimiento de los cuerpos en una recta unidimensional y pasamos a un plano bidimensional. Entonces tenemos el tiro parabólico, donde el cuerpo tiene una velocidad constante en la dirección horizontal y un movimiento acelerado (negativa y positivamente) en la dirección vertical, siendo dicha aceleración igual a 10 m/s (g).


 El otro caso es el del movimiento circular, en donde el vector velocidad, por más que mantenga su magnitud, varía a cada instante su dirección y sentido, por lo tanto debe por fuerza una aceleración, y por fuerza también una fuerza centrífuga y centrípeta. 



Aun más, el concepto de fuerza entra en juego en esta disertación ya que es necesaria una fuera para acelerar o frenar un cuerpo y esta fuerza está en proporción directa a la masa de dicho objeto, por lo tanto arribamos a la cuarta magnitud vectorial, la fuerza.



Que es básicamente la segunda ley de Newton y nos lleva a la segunda parte del libro de Kikoin, la dinámica. En este momento ya era imposible huir del dominio de la trigonometría, ya que el peso, la reacción normal, la fuerza de rozamiento y la fuerza aplicada a un cuerpo debían sumarse en un bello mosaico de proyecciones y triángulos rectángulos. Finalmente, la tercera ley de Newton, es decir la ley de acción y reacción está muy relacionada a la Estática, la parte de la mecánica en la que las fuerzas aplicadas a un cuerpo se cancelan, por lo tanto, no hay aceleración, velocidad o desplazamiento, el cuerpo o sus partes permanecen inmóviles, algo que es el pan de cada día para arquitectos e ingenieros civiles.

Siempre me sorprendo como a pesar de tantos años aun puedo evocar de memoria los rasgos fundamentales del libro de Kikoin, un texto maravilloso que en mi tercer año de educación secundaria en Angola, se transformó en un portal para entender los fenómenos de la naturaleza, para darle sentido al mundo que nos rodea. Años más tarde en el quinto y final año, el profesor Maldonado dictó el curso de física según el programa peruano de esos años. Curso deleznable y mal programado, donde el primer bimestre se dictaba una idiotez llamada “ecuaciones dimensionales” y luego en vez de iniciar con la cinemática, como es lo más lógico, se iba de frente a la estática, para asustarnos con las operaciones vectoriales y la trigonometría. En el primer año de medicina el profesor Elvar Quezada llevó la degradación de la física a su punto climático, tanto así que sucedió lo que nunca pensé que sucedería, que iba a odiar esa gran ciencia. Pero al final ese odio no fue por las acciones de profesores, si no por la idiosincrasia del sistema de educación peruano, donde se presupone que el principal motivador para aprender más es sentir la humillación de la propia ignorancia. Por eso me encantan los textos como el de Kikoin, que procura de todas las maneras posibles, adicionar conceptos y razonamientos a una estructura básica y fundamental. Que aborda lo complejo solamente después de abordar lo simple.  A veces me apena un poco no tener un uso cotidiano para mis conocimientos fundamentales de física, pero de todas maneras siempre me traen la alegría de aquellos años, cuando quería seguir el camino de Bohr y de Heisemberg.

Enlaces relacionados..

Descargue el libro de Fisica 2 de Kikóin (Sitio 1, Sitio 2)

Tardes de Matemática.

viernes, 4 de mayo de 2012

El razonamiento del día: un médico en la fiesta.


Sucede que soy Doctor en MUSICA, señora


Cuando la gente en una reunión se entera que soy médico, al toque se agolpan para hacerme preguntas, la primera obviante es ¿Qué especialidad tiene doctor? Yo sin dudarlo respondo, soy médico general no tengo especialidad. Entonces más de la mitad se alejan de inmediato, y a los que quedan haciéndome preguntas, les respondo que no domino esos temas porque nos son mi especialidad.

sábado, 28 de abril de 2012

El niño hidrofóbico



Al inicio de este blog que por mil y unas razones ha ido dando tumbos y tropezones, me había comprometido a describir los eventos que llevaron a mi primera metamorfosis: de un muchacho idealista en un médico. En el ínterin se supone que iba a develar algunos sucesos de mi poca ilustre biografía, lo que al final considero un innecesario total. Por eso y para abreviar el asunto, paso a comentar mi primer contacto con la rabia.

Era el año de 1989, estaba cursando el primer año del tercer nivel de educación en Angola en el Instituto Medio Federico Engels, y en mis ratos libres, no en todos, acompañaba a mi mamá al hospital pediátrico de Lubango. Un día, mientras "estábamos" de guardia entraron dos señoras con un niño de no más de cuatro años, que se encontraba visiblemente agitado. La madre que no hablaba portugués si no Umbundo, era asistida por la tía como traductora. No recuerdo los detalles de la historia clínica, pero el comportamiento nervioso, agresivo, por momentos casi explosivo del niño, despertaron las sospechas de mi madre. Era un caso de rabia. Entonces se me ocurrió sugerirle que deberíamos intentar darle agua para comprobar lo de la hidrofobia. El niño pareció abalanzarse sobre la taza de metal llena de líquido elemento, pero de inmediato la lanzo lejos de el con el primer sorbo. 

No se podía hacer más, mi madre me dijo que el pequeño moriría irremediablemente, solo restaba darle algo de sedación en sus últimos momentos. 

Eso es lo que admiré siempre de mi madre, tenía una capacidad infinita para hablar de estas cosas con la mayor compasión y humanidad posible. Internaron al pequeño en el ambiente de aislamiento, las benzodiacepinas hicieron su efecto y se sumió en un inquieto sueño. Le pedí permiso a mi madre para quedarme a su lado.  No sé que me impulsó ha hacerlo, pero allí me quedé. Entonces la tía del paciente se me acercó y me dijo "su madre ha salido, no quiere estar presente cuando su hijo muera". Entré rápidamente en el aislamiento, el niño yacía inmóvil en la cama, estaba muy frío al tacto. No supe que hacer, entonces toqué su cuello sin sentir el pulso, fui corriendo a avisarle a mi madre, y ella llegó para certificar el deceso.

La madre entonces regresó, y hasta ahora no puedo olvidar su llanto, el llanto más corto y discreto que he visto, sin gritos, aspavientos, desmanes. Luego comenzó a envolver al pequeño en uno de esos mantos africanos multicolores, para llevarlo a su casa.

Esa noche pensé mucho en lo que había pasado, había sido testigo de la muerte de un ser humano, por primera vez, y no me sentía asqueado, abatido, algo triste tal vez. Me dije a mi mismo que si podía mantener este tipo de tranquilidad ante la muerte, tendría la capacidad de ser médico. 

De esa manera quedó plantada en mí la semilla de la medicina. Aunque en esos tiempos aun quería ser físico teórico, la medicina se convirtió en opción.


Enlaces recomendados

Charonboat.com tiene en esta página un video de un paciente con rabia. No es un espectáculo, y no lo recomiendo como entretenimiento, solo para que tengan una idea de lo que me tocó presenciar.

Centro Antirrábico de Lima

martes, 27 de diciembre de 2011

El idioma portugués.


Dias antes de embarcar para la república de Angola, mis amigos peruanos en Moscú me hicieron las bromas de rigor respecto a mi nuevo destino, en especial con respecto al idioma Portugués. "El portugués es el español mal hablado", "Debes hablar en jerga para que te entiendan", "Cuando Cervantes estaba ebrio, arrojaba sus borradores mal hechos a Portugal". Otros amigos intentaron enseñarme algunas expresiones que se supone me serían de utilidad como "amorzinho do meu coração" (frase que dicho sea de paso, no tuve el privilegio de decir en mi estadía en este bello país africano).

Mi buen amigo José Manuel ya hizo un sobrio comentario al respecto de este bello idioma.

"Respecto a los idiomas gallego y portugués, cabe decir que tienen gran parecido y a la vez importantes diferencias. No hemos de olvidar que la lírica galaicoportuguesa, una cumbre literaria de la Edad Media (entre siglos XII y XIV), se escribió en una lengua original de la que derivaron el portugués y el gallego modernos. Tuvo influencia más allá de su territorio de origen, Galicia y norte de Portugal (a uno y otro lado del río Miño), de modo que poetas foráneos cultivaron esa lengua, más lírica que el castellano; el propio rey Alfonso X el Sabio la hizo suya y la empleó en la composición de las bien conocidas “Cantigas de Santa María”. Estas cantigas constituyen el cancionero religioso medieval de la literatura galaicoportuguesa (el profano lo integran las cantigas de amigo, de amor y de escarnio o maldecir) y forman parte del repertorio de los grandes grupos musicales medievalistas de todo el mundo. De las cantigas de amigo, ha sobrevivido con su música el legado de Martín Códax (un juglar de Vigo, mi ciudad).

Pero el tiempo (in)justiciero estableció su ley histórica. Tras la batalla de Aljubarrota (1385) y la plena independencia de Portugal, la evolución lingüística discurrió por diferentes derroteros, con gran perjuicio para la literatura gallega, por la decidida restricción idiomática. Pasaron cuatro siglos de decadencia hasta el Renacimiento del siglo XIX, sobre todo con tres grandes poetas: Rosalía de Castro, Eduardo Pondal y Curros Enríquez. Dejando lo literario y centrándonos en lo meramente comunicativo, hoy en día se observan diferencias entre los idiomas gallego y el portugués, rasgos peculiares de orden fonético, morfológico, léxico y sintáctico, aunque los hablantes de uno y otro lado del padre Miño se entienden sin dificultad en sus respectivas lenguas maternas."

A lo que solo me resta añadir que el Portugués tiene una enorme plasticidad y flexibilidad por sus vocales cortas, y "S" sonoras, lo que para la poesía resulta materia prima de alta calidad. Pessoa, Camoes, Quintana son exponentes inmensos de la lírica lusa. Al llegar a Angola, este idioma caló rápido en mi, y debo también, con todo cariño, agradecer a mi profesora Anália Palhota, quien tuvo la enorme bondad de dedicar un tiempo extra para corregir mis errores y evitar caer en el portuñol, variante mutante que resulta de deformar algunas palabras y pensar que ya uno está hablando la lengua lusa.

Muito obrigado.